Apple

¿De qué trata la denuncia del Departamento de Justicia de US contra Apple?

En 2010, un alto ejecutivo de Apple envió un correo electrónico a Steve Jobs acerca de un anuncio del nuevo lector electrónico Kindle. El anuncio comenzaba con una mujer que utilizaba su iPhone para comprar y leer libros en la aplicación Kindle. Luego cambia a un smartphone Android y sigue leyendo sus libros con la misma aplicación Kindle.

El ejecutivo escribió a Jobs: un «mensaje que no puede faltar es que es fácil cambiar de iPhone a Android. No es divertido de ver». Jobs fue claro en su respuesta: Apple «obligaría» a los desarrolladores a utilizar su sistema de pago para bloquear tanto a desarrolladores como a usuarios en su plataforma.

Durante muchos años, Apple ha respondido repetidamente a amenazas competitivas como ésta haciendo más difícil o más caro que sus usuarios y desarrolladores se vayan y haciendo más atractivo que se queden.

Pero, antes de empezar, vamos a poner las cosas en contexto. ¿Dónde estaba Tim Cook el día del anuncio de esta denuncia? En su despacho reunido con un ejército de abogados. No, ni mucho menos porque a los CEOs de las big tech las denuncias se las traen al pairo. Aquí lo que importa es el monís.

Tim Cook estaba en Shanghai, donde Apple fabrica la mayoría de sus teléfonos, donde fragua todas sus relaciones con los dirigentes chinos para aumentar sus ventas en del iPhone en China porque, ¡oh, sorpresa!, no van bien en el gigante asiático.

Y, ¿por qué no van bien? Porque Apple tiene competencia en China. Apple se ha dedicado en US y en Europa a boicotear cualquier intento de aprobación del Derecho a Reparar porque el mercado de los smartphones es un mercado de recambios. Esto favorece que las tasas de retención sean altas en US y en Europa, pero no en China. Pero no es lo único.

En US el 98% de los propietarios de un iPhone compran otro. En China, sólo del 50%. ¿POR QUÉ? En Estados Unidos y en Europa es difícil salir del ecosistema Apple. En China, es fácil. ¿Porqué pasa esto en China? Por las ‘super apps’. Apps a través de las cuales puedes hacer de todo, como el caso de WeChat en China.

Desde comunicarte, hasta pagar, hasta gestionar tu cuenta bancaria, pasando por tus negocios. Pero esto no pasa ni en Eurpa ni en US porque Apple, a través de su appstore ha prohibido a las super apps, y cualquier intento de super app. En otras palabras, las super apps dan otra opción al usuario.

Apple comprendió esto desde hace mucho esto. Comprendió que las tecnologías disruptivas y las aplicaciones, productos y servicios innovadores amenazaban ese dominio haciendo que los usuarios dependieran menos del iPhone o facilitando el cambio a un Android.

Durante muchos años, Apple ha construido una plataforma y un ecosistema dominantes para el iPhone que han impulsado la astronómica valoración de la empresa. Y, ¿qué ha hecho Apple para enfrentarse a las amenazas de la competencia? ¿bajar precios? ¿mejorar la monetización para los desarrolladores? Nada más lejos de la realidad.

Apple impuso tarifas más altas, frustró la innovación, ofreció una experiencia de usuario menos segura y asfixió las alternativas competitivas. Esto lo ha hecho en muchas tecnologías, productos y servicios, incluidas las super apps, la mensajería de texto, los smartwatches y los monederos digitales, entre muchos otros.

Lo mismo en la nube, Apple temía la desintermediación de su plataforma iPhone y optó por ‘encerrar’ a sus usuarios y desarrolladores para proteger sus beneficios.

La conducta monopolística de Apple no se limita al iPhone, sino a todo lo que un iPhone puede tocar. Repercute en las industrias que se ven afectadas por estas restricciones, incluidos los servicios financieros, el fitness, los juegos, las redes sociales, los medios de comunicación, vehículos, el entretenimiento y más.

Apple está expandiendo rápidamente su influencia y aumentando su poder en los sectores de la automoción, la creación de contenidos y el entretenimiento, y los servicios financieros, y a menudo lo hace de forma excluyente, lo que refuerza y profundiza aún más el foso competitivo en torno al iPhone.

Uno de los ejemplos más conocidos por todos es el chantaje de Apple a Android y la «burbujita verde», que no es otra cosa que los SMSs enviados desde un Android a iPhone. El mensaje aparece en una burbuja verde, y eso significa que no permite emojis, que los vídeos casi no se pueden ver.

Apple incluso ha intentado destruir empresas de mensajería como Beeper, que ofrece mensajería de iPhone en teléfonos Android. Ha crecido rápidamente y su duelo con el gigante tecnológico ha llamado la atención de los reguladores antimonopolio.

https://www.nytimes.com/2023/12/22/technology/apple-iphone-beeper-mini.html?utm_source=substack&utm_medium=email

Beeper intenta innovar y crear compatibilidad entre mensajes. De esta manera, Apple impone un castigo a sus usuarios por comunicarse con usuarios de Android obligándoles a hacerlo sin ningún tipo de cifrado.

A Apple le pilló por sorpresa que Beeper Mini diera acceso a los dispositivos Android a su moderno servicio exclusivo para iPhone. Menos de una semana después del lanzamiento de Beeper Mini, Apple bloqueó la aplicación modificando su sistema iMessage. Dijo que la aplicación creaba un riesgo para la seguridad y la privacidad.

¿Por qué? simplemente porque serviría como una razón más para que las familias con iPhone compraran más iPhones y nunca un Android. El monís, chavales, el monís.

Apple hace lo mismo que con Beeper con todos sus productos. Bloquea los smartwatch que no son de Apple para atrapar a los usuarios en el ecosistema de Apple. Prohíbe a cualquiera que no sea Apple Wallet el uso de las funciones tap-to-pay, e incluso obliga a los fabricantes de automóviles a ceder a las opciones de Apple en las llaves digitales de los coches.

Yo sé que algunos con mente neoliberal están pensando que Apple hace muy bien. Pero chavales, si esto no ocurriera, las consecuencias para nosotros serían mucho más favorables porque:

(i) Nuestro iPhone y los servicios Apple serían más baratos si Apple tuviera que competir.

(ii) Apple gasta el doble en recompra de acciones que en I+D porque no tiene competencia. Esto demuestra que un monopolio se la bufa la innovación. ¿Qué le interesa? Todos juntos: ¡el monís!

Y (iii) Esta monopolización de Apple hace que le estemos entregando el futuro a Apple. Apple Pay es la única app autorizada en usar la función tap-to-pay. Todo dirigido a que Apple Wallet suplante las funciones de las carteras físicas para convertirse en una única aplicación para compras, claves digitales, tránsito, identificación, viajes, entretenimiento y mucho más.

Esto contribuirá a la fidelidad del ecosistema Apple y a su bolsillo porque Apple ya cobra una comisión del 0,15% a los bancos por cada transacción que pasa por el tap-to-pay de su iPhone.

Esto no sólo manda con los bancos, sino también en las empresas automovilísticas. Apple ya ha anunciado que va a controlar la experiencia de usuario de todos los coches de Estados Unidos. La mayoría de los coches nuevos son compatibles con CarPlay, «un sistema de infoentretenimiento de Apple que permite que la pantalla central de un coche sirva de pantalla para el iPhone y permite al conductor utilizar el iPhone para controlar los mapas y el entretenimiento del coche.» Es imprescindible si quieres que tu coche se venda.

También tiene un estudio de cine, y quiere gestionar el pago de los periódicos, juegos, y muchas más líneas de negocio. Simplemente, todo esto no se puede gestionar bien. Una corporación tan grande no innova (la última publicidad del iPad es una tomadura de pelo), sino que piensa en beneficios.

En palabras del Departamento de Justicia de US (el denunciante): «Apple se envuelve en un manto de privacidad, seguridad y preferencias de los consumidores para justificar su conducta anticompetitiva.»

¿Ustedes se acuerdan de este discurso de Tim Cook en la Comisión Europea defendiendo que el derecho a la privacidad en un Derecho Fundamental? Yo lo recuerdo perfectamente, y lo que pensé fue: ¡chiquita cara tiene este tipo, y no sé en qué están pensando los de la CE!

¿Se acuerdan cuando Apple nos dio la posibilidad de excluir la vigilancia de Facebook con un solo clic? Obviamente, una abrumadora cantidad de gente optó por esta opción. Esto le costó a Facebook 10.000 millones de dólares en un solo año. De este modo, Apple se convirtió en una cárcel de oro para sus clientes.

Y no es que me importe lo que le haya costado a Facebook, es que es una prueba más de la hipocresía de Apple, ahora son sólo ellos los que nos espían. Pero, como Groucho Marx dice: «estos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros». China ha obligado a Tim Cook a eliminar todas las herramientas que protegerían la privacidad de sus ciudadanos, así como a darle acceso a todos los servicios en la nube para satisfacer los deseos de vigilancia del gobierno chino.

Apple, cambiando de principios, porque el neoliberalismo funciona así, traicionó la confianza de sus usuarios al empezar a recopilar los mismos datos que negó a Facebook con el fin de hacer publicidad dirigida.

Apple, en un alarde de cambio de principios que nunca tuvo, y en palabras del DOJ «compromete selectivamente los intereses de privacidad y seguridad cuando hacerlo redunda en su propio interés financiero, como (i) degradar la seguridad de los mensajes de texto, (ii) ofrecer a los gobiernos y a determinadas empresas la posibilidad de acceder a versiones más privadas y seguras de las tiendas de aplicaciones, o (iii) aceptar miles de millones de dólares cada año por elegir Google como motor de búsqueda predeterminado cuando existen opciones más privadas».

Esta denuncia destaca cinco ejemplos en los que Apple ha utilizado estos mecanismos para suprimir tecnologías que habrían aumentado la competencia entre smartphones. La supresión de estas tecnologías no refleja la competencia en cuanto al fondo. Más bien, para proteger su monopolio de teléfonos inteligentes y sus extraordinarios beneficios.

Apple opta repetidamente por empeorar sus productos para los consumidores con el fin de impedir que surja la competencia contribuyendo a la capacidad de Apple para asegurar, crecer y mantener su monopolio de smartphones mediante el aumento de los costes de cambio para los usuarios, lo que conduce a precios más altos y menos innovación para los usuarios y desarrolladores.

Vamos con los cinco ejemplos:

 1. Las super apps proporcionan al usuario una amplia funcionalidad en una sola app. Pueden mejorar la competencia en el sector de los smartphones al ofrecer una experiencia de usuario coherente que puede trasladarse de un dispositivo a otro.

Suprimir las super apps perjudica a todos los usuarios de teléfonos inteligentes -incluidos los de Apple- al negarles el acceso a experiencias de alta calidad y perjudica a los desarrolladores al impedirles innovar y vender productos.

 2. Las aplicaciones de streaming de juegos en la nube ofrecen a los usuarios una forma de jugar en la nube a juegos que consumen muchos recursos informáticos. Los juegos en streaming en la nube (y el streaming en la nube en general) pueden mejorar la competencia de los teléfonos inteligentes al disminuir la importancia del costoso hardware para realizar tareas de alta computación en un teléfono inteligente.

Suprimir los juegos de streaming en la nube perjudica a los usuarios al negarles la posibilidad de jugar a juegos de alta computación, y perjudica a los desarrolladores al impedirles vender este tipo de juegos a los usuarios.

3. Las aplicaciones de mensajería permiten a los usuarios comunicarse con amigos, familiares y otros contactos. Las aplicaciones de mensajería que funcionan igual de bien en todos los smartphones, pueden mejorar la competencia entre ellos al permitir a los usuarios cambiar de teléfono sin cambiar su forma de comunicarse con amigos, familiares y otras personas.

Apple hace que las aplicaciones de mensajería de terceros en el iPhone sean peores en general y en relación con Mensajes de Apple, la propia aplicación de mensajería de Apple, al prohibir que las aplicaciones de terceros envíen o reciban mensajes basados en el operador.

Al hacerlo, Apple está degradando consciente y deliberadamente la calidad, la privacidad y la seguridad de sus usuarios y de otras personas que no tienen iPhone. Apple también perjudica a los desarrolladores al limitar artificialmente el tamaño de su base de usuarios.

4. Los smartwatches son un accesorio caro que normalmente debe emparejarse con un smartphone. Los smartwatches que pueden emparejarse con diferentes smartphones permiten a los usuarios conservar su inversión en un smartwatch cuando cambian de teléfono, disminuyendo así el coste literal asociado al cambio de un smartphone a otro, entre otras cosas.

Al suprimir funciones clave de los smartwatches de terceros -incluida la capacidad de responder a notificaciones y mensajes y de mantener conexiones coherentes con el iPhone-, Apple ha negado a los usuarios el acceso a smartwatches de alto rendimiento con un estilo preferido, mejores interfaces de usuario y servicios, o mejores baterías, y ha perjudicado a los desarrolladores de smartwatches al disminuir su capacidad de innovar y vender productos.

 5. Los monederos digitales son una forma cada vez más importante de utilizar los teléfonos inteligentes y son un producto en el que los usuarios desarrollan una gran comodidad y confianza, ya que suelen contener la información más sensible de los usuarios.

Los monederos digitales que funcionan en todas las plataformas de teléfonos inteligentes permiten a los usuarios pasar de una marca de teléfono inteligente a otra con menos fricciones, entre otras cosas.

Apple ha denegado a los usuarios el acceso a carteras digitales que habrían proporcionado una amplia variedad de funciones mejoradas y ha negado a los desarrolladores de carteras digitales -a menudo bancos- la oportunidad de ofrecer servicios avanzados de pagos digitales a sus propios clientes.

La conducta anticompetitiva de Apple ha beneficiado a sus accionistas -con más de 77.000 millones de dólares en recompra de acciones sólo en su ejercicio fiscal de 2023

Además, la propia Apple tiene menos incentivos para innovar porque se ha aislado de la competencia. Como reconocen abiertamente los ejecutivos de Apple: «Mirándolo en retrospectiva, creo que en el futuro tenemos que poner una estaca en el suelo sobre qué características creemos que son ‘suficientemente buenas’ para el consumidor. Yo diría que ya estamos haciendo *más* de lo que habría sido suficientemente bueno. Pero nos resulta muy difícil retroceder en las características de nuestros productos YOY [año tras año]».

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